Otro bosque en riesgo

 

A finales de mayo y principios de junio fueron talados cerca de 300 árboles en el bosque de Nixticuil, en su mayoría robles, para construir 260 pies de casa, con el objetivo de reubicar a los afectados de las grietas en Nextipac.

 

 

Eduardo Carrillo

ecarrillo@redudg.udg.mx

 

 

Desde hace más de dos meses los vecinos de la colonia el Tigre II pasan días y noches preocupados por la factible entrada de maquinaria para derribar más árboles del bosque de Nixticuil.

 

A la vez que temen una tala mayor, sufren desde hace dos décadas falta de servicios básicos y muchos de los terrenos de la zona no están regularizados.

 

La inconformidad es visible, luego de que a finales de mayo y principios de junio, el ayuntamiento de Zapopan realizara una tala de cerca de 300 árboles en dicho bosque, en su mayoría robles, para la construcción de 260 pies de casa, con el objetivo de reubicar a los afectados de las grietas en Nextipac.

 

De acuerdo a vecinos de la zona y especialistas de la Universidad de Guadalajara, para talar el bosque requerían una manifestación de cambio de uso del suelo y estudios de impacto ambiental, los que no efectuaron.

 

Ante esto y para detener lo que los habitantes llaman un “ecocidio”, interpusieron una demanda ante la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa).

 

La Ley general de equilibrio ecológico y protección al ambiente, así como la Ley forestal de desarrollo sustentable, establecen que para realizar alguna obra pública es necesaria una manifestación de impacto ambiental y de cambio de uso del suelo.

 

“Por esto las autoridades violan las leyes estatales y federales. No es posible que quieran hacer una obra sin antes ver la normatividad y cumplir con ésta”.

 

Además es un área establecida en el plan de desarrollo urbano, para su conservación, aseveró la investigadora del Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias (CUCBA), Ofelia Pérez Peña.

 

 

 

Trabajos que causan daños al bosque

 

 

 

En fechas pasadas iniciaron la introducción de maquinaria pesada, grúas y equipo similar. En cuestión de horas “le dieron en la torre a muchos árboles del bosque” para el desarrollo de viviendas, comentó el colono Sergio Valencia.

 

“Trituraron ramas y lo que pudieron. Otras partes las tiraron. Muchas raíces quedaron y otras hasta se les caían, porque los camiones iban llenos.

 

“Nos dimos cuenta que las autoridades de Zapopan y el gobierno del estado actuaban de manera arbitraria”.

 

Los colonos, preocupados por las consecuencias ambientales, se opusieron a la realización de dicha obra en el área boscosa.

 

Los funcionarios del ayuntamiento les comentaron que trasladarían los árboles a otro lugar para su protección. Sin embargo, en una visita a la zona, pocos recibieron este trato.

 

Pérez Peña, licenciada en educación, maestra en medio ambiente y desarrollo integrado y doctora en ciencias ambientales y ciencias sociales, explicó que esta acción origina daños importantes, pues la mayoría de macizos fueron triturados y uno que otro trasplantado, pero por las malas técnicas en esta labor, se perderán.

 

La remoción de vegetación del arbolado afecta a estas “fábricas de oxígeno” y al hábitat de muchas especies. Con esas acciones habrá menos captación de agua, inundaciones y deslaves.

 

“El problema es que si continúan los proyectos, esto es, la construcción de 250 casas en el bosque, la llegada de alrededor de mil 500 personas (en el supuesto de que en cada casa hubiera cinco integrantes) impactará más a la zona”.

 

 

 

El Nixticuil, uno de los tres bosques nativos que quedan en Zapopan

 

 

 

De acuerdo a los especialistas y vecinos del Tigre II, con este proyecto serían afectadas un total de 5.2 hectáreas del bosque.

 

Sergio Valencia y Cristina Ávalos Núñez, también habitantes de esta colonia, dijeron que las autoridades pretenden construir más casas, entre otros desarrollos, así como un colector que pasaría por medio bosque.

 

“Es lamentable decirlo, pero pretenden introducir un colector al interior del bosque (…) Esta obra es una herida de muerte, pues una vez construida, llegarán más proyectos que impactarán a esta reserva natural”.

 

De hecho, los vecinos comentaron que el ayuntamiento está dando solicitudes para la compraventa de casas en el Tigre II, en el área donde fueron talados los árboles.

 

Ofelia Pérez Peña, académica del CUCBA, aseveró que pueden originar la pérdida de un bosque nativo y con arbolado natural, es decir, no inducido por el hombre.

 

Según investigaciones del CUCBA, esta zona forestal es uno de los tres bosques nativos que quedan en la exvilla maicera y el de mayor extensión (más de 169 hectáreas).

 

 

 

Colonos insisten en la búsqueda de alternativas para no afectar al bosque

 

 

 

Desde hace dos meses los habitantes del Tigre II han sostenido pláticas con secretarios y regidores del ayuntamiento de Zapopan, representantes de la Profepa, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales y la Secretaría de Desarrollo Urbano, para exponer sus demandas. Sin embargo, han encontrado pocas o nulas respuestas

 

En entrevista con varios colonos (Sergio Valencia, Cristina Ávalos, Paula Ortiz y Alicia Flores), éstos expresaron que la mayoría de los habitantes están de acuerdo con proteger el bosque.

 

Afirman que deben encontrar alternativas a la reubicación de los vecinos de Nextipac, para no dañar más la zona.

 

“Si deben reubicarlos en la colonia, proponemos que utilicen lotes desocupados. Existen 100 terrenos de seis metros por 15, en donde caben las familias que quieran, sin necesidad de hacer un nuevo proyecto”, aseveró Sergio Valencia.

 

“Las autoridades manejan la cifra de 250 familias de Nextipac, pero hemos ido a investigar y hasta el momento son 24 las que quieren cambiarse”.

 

Con respecto al colector, planteó que deben buscar opciones ecotecnológicas para evitar más daños al bosque.

 

En la colonia el Tigre II, asentada en el bosque de Nixticuil, hay personas hasta con 20 años de residencia, quienes enfrentan una serie de problemas, como la falta de regulación de sus terrenos.

 

Según Cristina Ávalos, la inmobiliaria empezó a vender terrenos e hizo su fraccionamiento aquí. Después donó predios al ayuntamiento, porque había que pagarle a ese municipio. “De hecho, hay propietarios con papeles de compraventa del ayuntamiento”.

 

“Nos dicen que son terrenos irregulares y que no somos dueños, aunque tengamos nuestro contrato. El ayuntamiento quiere revenderles sus predios (...) Eso no se vale, porque nosotros le compramos a un propietario y le pagamos”.

 

Pero eso no es todo, también carecen de drenaje, por lo que deben arrojar sus residuos a la calle, con el riesgo de crear focos de infección, además de que falta empedrado o pavimento en las calles.

 

Aunque los vecinos tienen agua, no llega hasta sus casas, de manera que deben turnarse para llenar sus aljibes desde 18 tomas diferentes. Otro problema es el mal servicio de transporte.

 

“Imagínese cuando venga más gente. Será necesario construir otras escuelas y ofrecer mayor cantidad de servicios médicos. ¿Dónde pondrán todo eso? ¿Van a tumbar el bosque?”

 

De acuerdo con los entrevistados, las autoridades municipales les han planteado negociar la puesta de servicios en la colonia, a cambio de la aprobación del proyecto de construcción.

 

Sin embargo, los pobladores no están de acuerdo, puesto que este recurso “no es negociable. Ni siquiera nos pertenece. Pertenece al medio ambiente, a la comunidad, a las futuras generaciones”.

 

Esto ha generado división entre los habitantes, ya que existe el temor de que si no apoyan el proyecto, no tendrán servicios públicos.

 

 

 

Discuten propuestas

 

 

 

Según la académica, existen muchos intereses en el bosque, pero no para conservarlo. El mayor problema es que no ha habido respuestas adecuadas de las autoridades. De hecho, “falta apoyo. Existe poca voluntad política para resolver esta situación y mucha imposición para hacer el proyecto a costa de lo que sea. En este sentido, tampoco muestran interés en su modificación”.

 

A pesar de todo, Pérez Peña asegura que de las pláticas sostenidas con algunos regidores del ayuntamiento de Zapopan han salido algunos avances, ya que en este momento discuten tres propuestas.

 

“Una plantea llevar a cabo las obras y dejar el resto como parque municipal. Otra, elaborada por la regidora del Partido Verde Ecologista, establece proteger 60 hectáreas del bosque, y la tercera opción, emanada del Partido Acción Nacional, consiste en resguardar las 169 hectáreas”.

 

Sin embargo, habitantes de la zona han planteado a la senadora Verónica Velasco una propuesta para establecer como área natural al bosque de Nixticuil, mientras que solicitaron al CUCBA realizar estudios para esto, así como investigaciones acerca de la flora y fauna.

 

Desde el punto de vista técnico y científico, Ofelia Pérez Peña comentó que es necesario tomar medidas para evitar la destrucción de esta zona natural.

 

La egresada de la carrera de biología, del CUCBA, Paloma Gallegos, explicó que el bosque tiene muchos atributos, por lo que debe ser protegido.

 

“En un breve recorrido observé muchos árboles jóvenes. Es un pulmón importante para la zona metropolitana. Además tiene una diversidad considerable de plantas y cuenta con ojos de agua, un arroyo de temporal y muchas cosas por descubrir”.

 

 

 

Bosque de Nixticuil

 

 

 

Ubicación: carretera a Tesistán y avenida prolongación Ángel Leaño.

 

Extensión: 169.28 hectáreas.

 

Importancia: es uno de los tres bosques nativos que quedan en Zapopan.

 

Principales árboles: pino-encino y diversas especies endémicas.

 

El área es un lugar interesante para la avifauna. Hasta la fecha tienen registradas 82 especies de aves.

 

 

 

FUENTE: UdeG.